viernes, 12 de septiembre de 2008

crónicas del interrail 2008 (V)


se acerca el invierno...


si alguien conoce los libros de george r.r. martin habrá reconocido la frase, por cierto que ganitas de que saque ya el último libro de la saga, aunque parece ser que jon nieve no es tan bastardo...


en fin, en otra línea de cosas y conjeturas varias, sigo con la crónica de marras:



Día 6 (11/8) Spiez/Interlaken

Nos despierta el revisor y nos devuelve el interrail, el DNI y nos da un pack desayuno, bollería, zumo y nos pregunta por café. Pasando del café que un tren no es el sitio mas cómodo para tomarlo (aunque luego nos arrepentimos porque no volvimos a tomar un café en condiciones en lo que quedó de viaje)
Finalmente llegamos a Spiez y abajo. Afortunadamente, el destino estaba de nuestra parte y según bajamos llegó el tren hacia Interlaken, la distancia es muy poca, pero en lo que llegábamos amaneció, que por cierto, ¡qué bonitoooooooo!

Total llegamos a Interlaken y empezamos a seguir las señas que teníamos del albergue, que si cruzar una glorieta bla, bla, bla y seguir los carteles, en ello estábamos cuando en un cruce ni hay cartel ni nada, decidimos seguir recto, cuando pasa un señor en bici (¡ A las 5 y pico de la mañana!) y nos señala otro camino, el bueno, porque los suizos igual otra cosa no, pero a cívicos, serviciales y amables no hay quien les gane (y a guapos lo dudo).

Llegamos al albergue y cerrada la recepción, claro, las 6 de la mañana no es la mejor hora para llegar, nos sentamos en un banco a la puerta en plan vagabundo, a estas que sale un chico del staff y nos invita a un café para que no esperemos en a calle ¡pero qué maja es esta gente!!. Ya que estábamos pillamos un desayuno por 3 euros, un pan de esos que Heidi guardaba a la abuelita, que tela, las tragaderas que tenía que tener la señora a su edad, porque de verdad que costaba acabárselo, dos rebanadas de pan gigantes, queso, mermelada y mantequilla. No teníamos francos suizos, pero nos dejaron pagar en euros siempre que fuese en billete y las vueltas nos las diesen en francos suizos.

Finalmente hacemos la admisión al albergue y la chica suelta una parrafada tremenda, Rebeca la mira raro y yo digo si con la cabeza, muchos ajas y un par de yes y ok. Por supuesto, yo no me había enterado de nada y Rebeca pensaba que me había enterado yo porque ella no lo había entendido. Menos mal que una chica nos llevó casi de la manita a la habitación porque nos vio perdidas por el albergue, pero qué majos. Hicimos una entrada espectacular en la habitación, abrimos la puerta de par en par y nos encontramos con un montón de coreanas vistiéndose, decimos hola y nos damos media vuelta y nos vamos porque las camas aun están ocupadas. Las pobres chicas se quedarían flipadas.

Dejamos las mochilas literalmente en medio de la calle, que los suizos aparte de todo son excesivamente confiados (¿Quién va a llevarse una mochila que no es suya?) y nos vamos a dar una vuelta.

A saber cómo, acabamos campo a través por un paisaje precioso, se veían los Alpes aun con nieve, todo verde, hacía sol, calorcillo… vamos un asco de sitio de lo bonito que era. Decidimos volver y nos encontramos con un paisano paseando al perro que nos ve con cara de perdidas y en una mezcla de inglés/alemán /italiano nos dice una ruta muy bonita que pasa al lado del río, va hacia el lago y vuelve a Interlaken, le damos las gracias, que majete. La ruta preciosa y vamos a parar a un pueblo que yo le llamé el pueblo de relojes de cuco, ¡qué estrés!, vacas en los prados, todo casitas de madera con supercochazo a la puerta, con florecitas, enanos en el jardín … ¡si solo les faltaba sacar un gallo por la ventana en las horas punta!, a mi me da una subida de almíbar de lo empalagoso, que asco de sitio, ¡todo es bonito! El lago en cuestión es como 50 piscinas olímpicas juntas mas o menos, con sus patos, sus barquitos y todo eso, volvemos hacia Interlaken.

Como seguimos sin poder entrar en el albergue pillamos el chubasquero porque empezaban a aparecen unos nubarrones algo feos, vamos a cambiar nuestro dinero en dinero local, tras muchas vueltas no encontramos nada, acabamos sacando dinero en un cajero y vamos hacia el otro lago para hacer tiempo y eso.

Vamos bosque a través, nos encontramos con mas casas/reloj de cuco todas con su banderita suiza, acabé convencida de que los suizos tienen la banderita tatuada en el culo, madre mía, qué de ellas. Llegamos al lago, si el otro eran 50 piscinas este deben de ser 100, pero se nubla todo el cielo y aparece un viento muy poco simpático, parece ser que Suiza va a enseñarnos por qué es tan verde, bonita y llena de lagos. Regresamos hacia Interlaken, viendo antes un castillo en ruinas que nos encontramos en medio de la nada y que nos da un poco de mal rollo, muy bonito y eso, pero está muy oscuro y decidimos no meternos dentro, la técnica del cobarde vivo.

Según llegamos a Interlaken, empieza a llover, decidimos ir a Spiez, total, hemos usado el interrail ese día, allí jarrea, bajamos al lago, gran invento el del chubasquero, pero mis pies calados no opinan lo mismo.

Si hay un animal con el que nunca he podido, son los cisnes, son bicharracos asquerosos, con todas las letras. Pues bien, nos asomamos al lago y ¿quiénes vienen a saludarnos? los asquerosos cisnes…Por lo demás Spiez es precioso, está en un valle, al lado del lago, con unas torres preciosas y un par de casas estilo palacete de lo mas bonito, lástima que el día no acompañe, volvemos a Interlaken.

Conseguimos entrar en la habitación, siguen las coreanas, qué diversión, en fin nos duchamos dejamos la ropa secando y nos vamos a cenar algo, acabamos en un Mcdonals comiendo una hamburguesita enana porque era la mas barata, que por cierto, tampoco estaba demasiado de buena y volvemos al albergue. En el albergue tienen montado un fiestorro tremendo, pero todos son ingleses, para no ser unas autistas en un huequito de una mesa y sin hablar con nadie decidimos ir a dormir, a llorar por lo torpes que somos con los idiomas y a cruzar los dedos para que al día siguiente no llueva y podamos subir al Jungfraujoch…
p.d- la foto es del pueblo de relojes de cuco, que no he encontrado su nombre en los mapas, porque es un pueblo muy pequeñito, si lo encontrase algún día ya lo editaré

lunes, 8 de septiembre de 2008

crónicas del interrail 2008 (IV)

me estoy enrrollando mucho, que me he dado cuenta, voy a juntar hoy los dos días de florencia, que total, tampoco hicimos tanto (solo ver la ciudad entera...)


por cierto el 29 de noviembre concierto de norther en madrid, no se quien irá, pero yo también, no me lo pierdo!!!


Día 4 (9/8) Florencia

Para un día que no teníamos demasiada prisa nos dedicamos a descansar y a levantarnos un poco mas tarde, bueno poco mas porque nos levantamos a las 10 o así…
Ese día si que dormí como una bendita a pesar de que seguimos sin persianas, que dolor.
Ya nos decidimos a levantarnos y conocemos a nuestra compañera nueva de cuarto, porque por la noche no estaba, es una inglesa, muy simpática por cierto, la verdad es que se la entendía de maravilla, le digo que el inglés no es lo mío, pero bueno mas o menos conseguimos comunicarnos, estaba recorriendo el sur de Europa, de Italia iba a pasar a Francia y a España.
Nuestro amigo el mexicano vuelve, al final ha decidido quedarse un día mas y tiene que cambiar de habitación, nos despedimos de los dos y nos vamos a recorrer mundo que a eso hemos ido, los dormilones están desaparecidos.

Lo primero de todo hay que desayunar y tenemos que ir a la estación a reservar el billete para el nocturno a Spiez (Suiza), este nos toca pagar y hay que reservar. El desayuno, esta vez no nos lo curramos mucho, lo primero que vemos al lado del albergue, por cierto el café muy bueno, la bollería muy rica y el camarero de buen ver.

Al llegar a la estación una cola impresionante, solo 3 taquillas abiertas y el aire acondicionado debe de ser otra leyenda urbana, como las persianas. Delante de nosotras, una pareja de torres rubias que en la hora larga que estuvimos en la estación apenas se hablaron (y eso que poníamos oreja a ver si descubríamos de dónde eran, pero debían de comunicarse por telekinesis).
Cuando ya nos va a tocar y estábamos felices, contentas y deshidratadas, viene un notas y nos dice que si puede hacer una pregunta que es un minuto, por mi no, pero hay que ser educados y tal y le dejamos, total que nosotras esperamos a que acabase una señora muy pesada con 200 maletas, reservamos el billete por cierto 30 euros por cabeza, casi nada, y nos fuimos y el de la preguntita seguía ahí, qué desgraciado, está en mi lista negra internacional, nosotras también era para una cosita, solo una reserva…

Encontramos la oficina de turismo enfrente de la estación y cogimos un mapa de Florencia por un euro en el que viene todo marcado y nos vamos a explorar.

Por cierto por si alguien va a Florencia y decide ir rellenando la botella de agua por las fuentes, primero cuesta una barbaridad ponerlas en marcha (hay que girar una especie de piña dorada) y segundo el agua es caliente.

Lo primero, la Piazza de Santa María de Novella, que está al lado, metemos el cabezón en la puerta a ver lo que podamos, porque hay que pagar y somos ruines y vemos el claustro hasta la taquilla de los tickets, dónde nos volvemos. Lo bueno de Florencia, es que todo es precioso y todo está cerca, en uno o dos días se puede ver y no defrauda.

Vamos hacia la Piazza del Duomo y alrededores. Calles estrechas, con palacios renacentistas impresionantes y muchos turistas, pero es lo que hay, llegamos al Duomo o Iglesia de Santa. María de las Flores, corazón y emblema de Florencia. El exterior está lleno de mármoles de colores, la verdad es una catedral espectacular y de nuevo, llena de turistas. Nos asomamos a la puerta y sorpresa, ¡ES GRATIS!!, debe de ser lo primero gratis que vemos en toda Italia (el Vaticano es otro estado ¡eh!), de nuevo la historia de los tirantes, yo me libro porque llevo una camiseta de tirantes muy anchos, pero a Rebeca le ponen una bonita capa de papel azul con un agujero para sacar la cabeza, lógicamente todavía me estoy riendo de ella, pero por lo menos aquí te piden algo y te facilitan el cómo cumplirlo, no como en el Vaticano.
Por desgracia a la cúpula de Brunelleschi no subimos, la vista dicen que es preciosa, pero son 10 euros y queremos comer de cuchara y tenedor y en una mesa, como la gente normal y las Puertas del Paraíso tenemos que verlas de lejos, porque están tomadas por una tribu de japoneses.

Vemos los alrededores y nos dan un montón de papelitos de sitios para comer, cuando ya nos entra la gusa y teniendo en cuenta el horario europeo, nos vamos a comer por 10 euros un menú del día, en mi caso un plato de pasta una ensalada que me supo riquísima y un café, rebeca cambió la ensalada por pollo y según ella era el mas rico que había comido, pero también es cierto que teníamos muuuuucho hambre.

Con las pilas puestas nos vamos para la que yo siempre he llamado la plaza mas bonita del mundo, he estado 3 veces en Florencia y cada vez me parece un sitio mas bonito:
La Piazza della Signoria, eso si de camino vamos cámara en mano sacando foto de todo, que estrés, todo es bonito.

Al llegar a la plaza, si de por si es bonita, tenemos hilo musical, un ruso tocando la guitarra y muy bien por cierto, pasamos hacia el Ponte Vecchio, porque si, es muy bonita la Galería de los Uffizi, pero no hay tiempo, quizá en otra ocasión, quién sabe…

Vamos hacia el palacio Pitti, que si no es muy caro entramos y tacháaaan, 12 eurazos del ala, con las mismas nos vamos, pateamos toda la zona del otro lado del río que en el mapa tenemos varios sitios marcados, pero no vemos nada de especial interés, lo único un trozo de la antigua muralla que está en una zona de árboles muy bonita al lado del río y nos damos cuenta de que la mayoría de los españoles que vemos (que son muchísimos) van discutiendo, curioso, luego nos daremos cuenta en el resto del viaje, que es algo común.

Por la tarde ya muy cansadas vamos a la plaza de nuevo y nos sentamos en las escaleras de los Uffizi a la sombra y a escuchar al ruso de la guitarra y después a un chico con una guitarra y una chica que canta, que pasada de sitio y que buenos son todos. Por cierto que aquí se nos cruza un chico sacado de un anuncio de multiópticas, juro y perjuro que jamás ví a nadie que le quedasen así las gafas.

Regresamos por la noche al albergue y nos encontramos a la inglesa con un montón de bombones y a los dormilones que resultan ser unos franceses o belgas a saber, extremadamente antipáticos. Vamos a cenar al mismo sitio del día anterior, salimos tranquilamente a comer la pizza al jardincillo y ¡oh, horror! Se nos pegan unos italianos de la tercera edad, cualquiera que haya visto italianos de caza ya sabe como son, por aburrimiento nos volvemos al albergue a dormir, no nos les vamos a conseguir quitar de encima si no nos vamos, se chafan nuestros planes de tomarnos una cervecilla tranquilamente…



Día 5 (10/8) Florencia

Lo primero nos despedimos de la inglesa que está encantada porque Florencia le parece un sitio muy bonito, y la verdad, no le falta razón.
Dejamos las mochilas gratis en la consigna del albergue, que majetes, y nos dejamos la ropa mas de abrigo arriba de la mochila, las tierras de Heidi no parecen tan calurosas como las de Marco, además llegamos a Spiez a las 5:13 y está en los Alpes.

Vamos a la zona que nos faltaba, Santa Croce y toda esa zona y hacemos un intento de subir a un mirador, desistimos del mirador, porque es un sitio muy empinado y hace muchiiiiismo calor.

Hacemos los remates de lo que nos ha quedado por ver y nos vamos a por un helado, que nos lo hemos ganado, como unas campeonas, no puede haber en todo el mundo helados mas ricos que los de Florencia, es imposible, me pillé uno de yogurt con frutos del campo que aun estoy babeando cada vez que me acuerdo.

Después nos decidimos ir de concierto otra vez y ya de paso vemos a un mimo buenísimo, lo que nos pudimos reír, que jefe.

Ya por la tarde vamos hacia el albergue a recoger las mochilas y cambiarnos de ropa en el baño y partimos rumbo a la estación, por cierto que nos subimos e un tren para ir de una estación a otra sin pagar y acongojaditas perdidas por si nos pillaban, pero la suerte estaba de nuestro lado y no apareció el revisor, aunque hemos comprobado que menos en Alemania, en los regionales no hay nunca revisor.

Nos tiramos una hora esperando al tren y viendo los trenes estupendos nocturnos que tienen en Italia, a mí me entran los siete males, porque dan claustrofobia solo de verles.
Cuando llega la hora cambian la vía del tren sin avisar y poniendo otro nombre del tren, como vemos que todo el mundo cruza, hacemos la táctica del mono y cruzamos también, y menos mal o nos quedamos en tierra, estamos apañadas cada vez que queremos salir de ciudad, ¡no nos dejan los trenes!

La verdad, el tren por dentro no está tan mal, excepto los baños que dejan mucho que desear, vamos en un vagón lleno de orientales, pero en nuestro compartimento van 3 suizas una coreana y nosotras dos, eso si, perdí la cuenta de los cabezazos que me dí contra las literas, que me he quedado mas tonta de lo que estaba y no dormí apenas mas que nada me angustiaba lo que nos esperaba en Suiza….
p.d- la primera foto es de la piazza dela signoria y la segunda del pone vecchio

jueves, 4 de septiembre de 2008

crónicas del interrail 2008 (III)


estos días no he contado nada porque mis fotos las tenía que escanear y las de rebeca ya son digitales, hoy me las ha dado y hoy sigo con la matraca:


Día 3 (8/8) Roma/Florencia/Pisa/Lucca

Andaba yo despertándome cada dos por tres, porque por lo visto fuera de España no se conoce la existencia de unos increíbles avances tecnológicos llamados persianas y mirando el móvil para ver la hors, la alarma estaba puesta a las 6:15, teníamos que levantarnos, prepararnos, asearnos, revisar todo y subir la cuesta hacia Termini mochila a la chepa. Aparte íbamos a tomarnos un café en la estación para desayunar y a subir tranquilamente al tren a las 7:17 hacia Florencia, además estrenábamos interrail, yujuuu.

Total, que en una de estas abro el ojo y ¡Oh, horror!!!!, son las 6:50 de la mañana, no ha sonado el despertador, sacudo a Rebeca, vamos corriendo al baño recogemos corriendo, hablamos sobre la posibilidad de llegar al tren y acabamos decidiendo que es una imposibilidad, aun así recogemos todo a toda pastilla y subimos hacia Termini, pensando en las opciones, pillar el tren rápido y pagar 15 eurazos o preguntar en taquilla otro regional.

Llegamos a Termini a 7:19, lástima, miramos aun así los paneles, no viene Florencia, pena, a las taquillas pues.
En taquillas vemos uno a las 9:30 que nos sirve, pues nada a tomarse un cafecito tranquilamente al lado de unos Neos y a sentarnos fuera a hacer tiempo con los vagabundos, total, no damos tampoco demasiado el cante…

Entramos a las 9 no vaya a ser que encima perdamos el tren, que es una estación gigante, todos empiezan a retrasarse, viva Italia. Al final subimos al tren casi 20 minutos tarde y descubrimos que en el cartel lo anuncian como regional a Milán, mierda, viendo los retrasos que traen fijo que podríamos haber salido en el otro que seguro que estaba cuando llegamos. Ya en el tren, unas señoras nos hacen levantarnos de los asientos, a nosotros y a una pareja de a saber qué, que estaban en unos asientos cercanos, total que las señoras que nos han hecho levantarnos hacen tapón en el pasillo y no hay forma de pasar, yo empiezo a hacer gestos a Rebeca de coger carrerilla y saltarlas y esas cosas y una señora al lado nuestro se ríe y no se exactamente que nos cuenta pero creo que nos apoyaba y al final nos desea buen viaje cuando nos dejan pasar (que el tapón seguía eh!!).

El tren sale con hora y media de retraso, empieza a darnos canguele el perder la reserva de Florencia, somos aun novatas en lo del interrail, que es el primer día en serio. Y de regalo por estrenar el billete, nos lo ticka el revisor después de mirarlos con cara rara.

Total la pareja de al lado nuestro empieza una discusión de las gordas empezando la chica a llorar y toda la movida y a mi me asustan porque de verdad que eran orcos, no se en qué idioma era, pero sonaba a orco, hemos pensado que igual era turco, porque eran morenos, pero igual es cualquier otro, vamos…

Aparece el “ángel rescatador” un chaval que ayuda a todo el mundo a bajar las maletas y a abrir la puerta (que mas de uno no sabía, incluso unos señores montan un número muy gracioso de abrir la puerta recoger las maletas, se les cerraba en los morros y a soltar las maletas y repetir jugada, medio tren partiéndose el eje y el chico nos miraba a nosotras y se reía, como si entendiésemos mucho lo que decía… nosotras muy educadas le sonreíamos porque el dúo cómico eran unos capos y porque el ángel estaba de buen ver, no nos vamos a engañar), total, que una parada antes de Florencia se baja, lástima, no nos va a bajar en brazos como queríamos.

Localizamos el albergue muy cerca de la estación, ¡qué rebuscados son los italianos!, cambian 3 veces el nombre de la calle, pero es seguir una calle recto hasta llegar.
La chica se empeña en hablarnos en inglés, y después de muchas vueltas y la ayuda de un alemán que hablaba un poco de español que sale al rescate, entendemos lo que nos dice, curioso, hay que dejar un documento de identidad que no sea el DNI (lógicamente, no puedes quedarte indocumentado por el mundo), nunca lo había visto, menos mal que rebeca tiene el de conducir.

La habitación muy chula, limpia, bonita, grande, con aire acondicionado, baño por un lado y ducha por otro, el albergue además tiene restaurante, piscina, sauna, ¡es para entrar y no salir!!, vamos, igualito que el de Roma donde nos podía haber comido una cucaracha gigante mutada. Dejamos las cosas, hacemos las camas y tal y nos vamos, al bajar un poco la calle, me doy cuenta que mi billete está guardadito en la taquilla, a volver, encontramos en la habitación un chico mexicano, al que invitamos a venir con nosotras a Pisa, pero está cansado y decide quedarse durmiendo.

Vamos rumbo a Pisa, le cuento a Rebeca que es muy difícil sacar la torre inclinada, porque el suelo está en cuesta y se tiende a poner la torre recta, es una pena, porque de verdad está muy torcida.
Andamos felizmente, cual duendecillos sacando fotos y nos piden unas asiáticas (a saber de dónde) que las hagamos unas fotos, me pongo a sacar la foto y le preguntan a Rebeca que de dónde somos, de España, total que le dicen que se ponga en la foto con ellas y empiezan a decir en castellano:
- Oh! España, España
- Hola, Buenos días
Y la gran pregunta:
- ¿Dónde está España?
En ese momento inmortalicé la cara de flipada de Rebeca en la foto.
Hemos llegado a la conclusión de que fue una mala traducción del verbo estar que en otros idiomas es igual que ser, como casi todo el mundo sabe y yo también y queda guay decirlo, que parece que controlo de idiomas.

Vista la Torre de Pisa, el Baptisterio y el Duomo, la verdad la zona de la Universidad y el río es bonita, pero tampoco se tarda gran cosa en verlo y no hay nada mas.

Vamos hacia Lucca en un tren chunguísimo que ha conocido mejores tiempos, sin revisor ni nada que se le parezca.
Al llegar a la estación hay dos salidas en cada extremo, como no sabemos por cual salir vemos a una señora que sale por la derecha, pues esa, la seguimos.

Después de una hora dando vueltas por unas urbanizaciones y estar a punto de morir de un infarto por el ladrido de un perro, que esperó a tenernos a su altura (literalmente, porque no es que seamos ninguna de las dos jugadores de baloncesto precisamente), para demostrarnos su potencia de voz, descubrimos que la salida buena era la de la izquierda.

Lucca es una ciudad preciosa, medieval, amurallada, cada rinconcito es una pasada, tiene torres, iglesias, relojes, ventanales preciosos, palacios… pero por desgracia ya no tenemos fuerzas para movernos, miramos la ciudad como las vacas al tren y nos tomamos un café en la cafetería con la camarera mas antipática de toda Italia y con diferencia. Subimos a la muralla porque nos habíamos desorientado del todo y no sabíamos volver a la estación, tras rodear media ciudad, vemos la estación, pegadita a la muralla, somos unas zotes…

El caso es que no es muy tarde, pero el tren va con gente muy rara, un vagabundo que debe de tener calor porque se pasea y mira la temperatura constantemente, un chico con pinta chunga que se pasea… de todo menos revisor.

Llegamos finalmente a Florencia y tras dar como 5 millones de vueltas y estar 3 cuartos de hora andando y pegando el morro en los cristales de todas las cafeterías, kebaps y restaurantes de alrededor acabamos en el mas cercano al albergue, qué le vamos a hacer si somos así…

Pillamos una pizza margarita, que es la mas barata para comer en la calle y el señor la hace delante nuestro y en un momento. ¡Que crack!, además es majete y se ríe porque Rebeca está como un tomate y la recomienda echarse crema (llevaba la de factor50) y a mi me dice que yo no me quemo porque soy “oscura”, tela.

Devoramos al pizza y la catalogamos como la pizza mas rica que hemos comido nunca, estaba buena si, pero de haber comido o desayunado fijo que no nos parecía tan rica. Al entrar en el albergue, tenemos compañeros durmiendo, tras la tontería de haber si son suecos y atrancamos la puerta, nos duchamos sin hacer ruido y esperamos que se seque el pelo viendo las fotos. Llega nuestro compi mexicano que parece no ser tan respetuoso con el descanso ajeno como nosotras y habla mas alto, tras una charla de qué tal la tarde, se baja al bar del albergue arreando un portazo. Nos metemos a dormir, yo creo que me quedé inconsciente antes de que la cabeza tocase la almohada…
p.d- la foto es del atardecer en lucca, lástima esar tan cansadas....
p.d2- norther en madrid el 29 de noviembre a las 8 de la tarde en ritmo y compás, allí estaré, no me lo quiero perder!!!!!!!!!

lunes, 25 de agosto de 2008

crónicas del interrail 2008 (II)


no se porqué no escribo un libro un año de estos, fijo que tenía al menos mil paginitas del ala, en fin, sigo con mi crónica la que iba a ser tan breve y lleva camino de ser una enciclopedia, y lo peor es que me como miles de cosas...



DIA2 (7/8) Roma


Pequeño madrugón, pese a nuestras ganas de venganza y justicia, nos levantamos en absoluto silencio, vamos a la ducha y nos piramos del albergue sin que nuestras amigas inglesas ni unas irlandesas que por lo visto también debieron de montar la suya, según Rebeca, porque yo no me enteré, tengo el sueño profundo si no me tiran encima taquillas, claro está, se despierten.


En fin, pillamos barritas, llenamos las botellas de agua y ¡a explorar!!!, vamos a Termini lo primero para mirar los horarios del día siguiente para Florencia, decidimos de ir en el primero a las 7:17 de la mañana, qué hora mas rara.


Como no tenemos plano que la guía que nos han dejado pesa una barbaridad y vamos a acabar con joroba, buscamos la oficina de turismo de la estación, pero está cerrada (¡en agosto!!!), nada, decidimos bajar la cuesta e ir lo primero directamente al Coliseo.


El Coliseo impresionante y la cola para entrar impresionante también, decidimos no morir de insolación e intentar entrar a última hora , salimos por el arco de Constantino y comenzamos a rodear los foros, pasamos junto a la explanada que fue el circo Máximo, aunque no haya nada que ver, al menos hay fuentes de agua fresquita y es de agradecer y mucho, seguimos mas adelante y el azar y el destino se alían y me llama la atención una basílica coquetona que está al final de la calle de enfrente, total, que nos acercamos a verla y tachaaaaaan, tras la basílica coquetona aparecen los templos de Vesta y de la Fortuna viril, eso si, llenitos de andamios, como siempre en Italia, he estado 3 veces y no me he librado nunca de ellos, a lo tonto rellenamos las botellas en una nueva fuente y nos damos cuenta de la cola que hay en la iglesia de enfrente, leemos el cartelito de la plaza y flipa, la iglesia de enfrente era Santa Maria in Cosmedin, dónde está la cara de la verdad, pasamos de la cola y la turistada de meter la mano, sacamos fotos entre las rejas y seguimos, menuda suerte.


Pateamos al lado del Tíber y vemos la famosa isla tiberina íbamos a cruzar pero vimos ruinas al otro lado y se nos fueron los pies, total acabamos, en algo que ahora mismo no recuerdo, pero es bonito y es gratis, me parece que eran los restos de un anfiteatro, curioso y salimos al monumento a Vittorio Emanuele II y los museos capitolinos, que ya habíamos hecho reportaje fotográfico el día anterior, tiramos para adelante, como los de Alicante, aunque la frase del interrail era “marcha hacia adelante”, que fue la frase gafe…


Vamos camino hacia el Panteón convencidas de que sabíamos dónde estaba, pero nos perdemos, damos 500 vueltas y al final encontramos un mapa de esos de usted está aquí y pasando por callejuelas, dónde vemos casas muy bonitas por cierto, pero prácticamente en ruinas (¡y una era un albergue!!!) llegamos al Panteón.


A mi el Panteón siempre me ha encantado, pero entre el tremendo calor que hacía y el haberlo visto antes hace que se me desvíe la atención hacia otros objetivos y hasta ahí puedo leer, solo digo que cuando recuerde la tumba de Rafael , en vez de acordarme de la Escuela de Atenas me acordaré de una camiseta roja…


Salimos del Panteón, yo con toda mi pena que me hubiese quedado un par de horas mas y vamos a la Plaza Navona a ver la fuente de los cuatro ríos y ¡horror!!, está en obras, no vemos nada, por el metacrilato nos asomamos un poquito, pero nada, pues ala frustración y rumbo al Vaticano.


Ya en el Vaticano vemos a muchos Neos, hacemos las fotillos de rigor buscamos el punto en el que sólo se ve una columna en vez de la fila de 3 y nos ponemos pacientemente a la cola, vemos los carteles de no se puede entrar con tirantes, pero todo el mundo va igual que nosotras y estamos a 40 grados, y llevamos unas camisetas todas modositas de algodón, pasamos el registro y cuando vamos a la basílica no nos dejan entrar, se nos ven los hombros, somos unas guarras inmorales que iremos al infierno de patitas, pero a los Neos con falda les dejan entrar, pues nada, media vuelta, una señora nos vende un pañuelo por 4€, pasamos de ella, mandamos al Vaticano a un sitio muy feo y nos acercamos a la puerta de los museos a comer una nutritiva barrita, beber agua y estar a la sombra que en Roma es muy cara.


Tras un rato de reflexión y flipar porque en los museos tampoco puedes entrar en tirantes (hombres y mujeres) decidimos mirar en los puestecillos unos pañuelos tapahombros pecaminosos y al final compramos dos por 2€ cada uno, bueno, al menos nos servirán de regalo, nos ponemos la capa de batman y para dentro de la basílica, que por cierto, a una chica de amplias proporciones no la dejaban pasar ni con una chaquetilla de las cortas porque marcaba escote, otra que irá al infierno…


Después de alucinar un poco con lo pobre que es la iglesia salimos a la vida real de nuevo y vamos hacia el Mausoleo de Adriano, que yo recordaba una parte gratis y ahora es todo pagado, si no nos gastamos el dinero en comer menos en otras cosas y nos vamos rumbo al Coliseo.


Tristes, tristes, ya no hay sol, pero ya no nos dejan entrar, falta media hora para cerrar y ya han echado la reja a la taquilla, nos tumbamos en los jardines y decidimos ir a ducharnos porque habíamos sudado lo que no está escrito e ir a cenar una pizza por la zona del Trastevere.


Tras la ducha y las explicaciones y el pedirnos perdón de la inglesa que hablaba bien, literalmente me dijo que su hermana había llegado demasiado borracha, decidimos que el Trastevere está muy lejos y estamos cansadas, nos quedamos por la zona y descubrimos unas callejuelas muy animadas, compramos dos hermosos trozos de pizza al peso que estaba de rechupete o estabamos muertas de hambre, una cervecita y nos sentamos en una plaza a pasar el rato, a las 11 y pico decidimos ser niñas buenas y retirarnos a descansar para madrugar la día siguiente, una pena, se estaba muy a gusto en la calle y había mucho ambiente, al menos debatimos sobre la cara de italiano típica, al final decidimos que era por la nariz, tonterías provocadas por exceso de sol en el cogote digo yo.


Vamos al albergue y observamos una curiosa costumbre inglesa interrailera por primera vez, meterse pronto en la cama con un libro y sin hablar, en fin nosotras hicimos la costumbre española, meternos en la cama y planchar oreja, esta vez sin incidentes…