domingo, 19 de octubre de 2008

crónicas del interrail 2008 (VIII)




no he escrito por vaga, estoy haciéndome con el curro, después de un año tocandome las narices, con los horarios y tal y no estoy mucho por aquí, lo intentaré arreglar mas adelante, cuando recupere de paso mi vida social, que ahora solo vivo para trabajar y eso no es sano tampoco, pero en fin, voy a seguir con el dichoso interrail que ya queda poquito...




Día 10 (15/8) Zurich/Cascadas del Rhin

Para variar nos levantamos y el día estaba feo y gris, no llovía pero pintaba mal, recogimos nuestras cosas dando la tabarra a la pobre francesa (la australiana se había ido a las 4 de la mañana o así) y nos fuimos rumbo a Zurich a pasar nuestro último día en tierras suizas.

Al bajar del tren en Zurich nos acongojamos bastante, la estación era enorme, estaba atestada de gente y hacía frío y llovía, estupendo, justo el día que no tenemos albergue, decido usar la técnica inglesa a medias, me pongo los piratas para no mojar el bajo de los pantalones pero desisto de las sandalias que se me congelan los pies, buscamos las taquillas y finalmente las encontramos y menuda guerra con las taquillas porque hay muchas si, pero enanas y tienes que tener moneda pequeña, porque las grandes no sirven, al final logramos reunir los centimillos y dejar dentro las mochilas.

La oficina de turismo estaba atestada, pero encontramos una guía de Zurich en perfecto castellano, pillamos un café aguado con nuestras últimas monedillas y nos fuimos a las puertas a ver llover como los vagabundos. Mirando la guía buscamos dónde estaban las famosas cataratas del Rhin, según la guía estaban en Schaffhausen, llegamos al pueblo en cuestión pero vemos las cataratas en otro y la lluvia se transforma en una tremenda tromba de agua, chubasquero y a investigar, Rebeca decide meter el bolso dentro del chubasquero porque no va a encontrarse a nadie conocido y parece un nomo, yo toda chula digo que mi bolso no se moja.
El pueblo es muy cuco, pero jarrea y no hay cascadas, entramos en la oficina de turismo, pero como no sabemos que preguntar salimos por la puerta de atrás después de calarles el chiringuito.

Deducimos que debe de ser la ruta larga el parar en ese pueblo y vamos al pueblo de al lado dónde habíamos visto las cataratas desde el tren Stein am Rein, en el tren descubro que mi interrail gotea, junto con el móvil y todo lo demás que llevo en el bolso, salvo el interrail y el móvil y el resto pues qué se le va a hacer, tampoco se estropea…

Vemos unos cartelitos nada mas bajar del tren que señalan las cataratas, guay, empezamos a andar y se acaba el pueblo y empieza el bosque, jarreando, con frío y ni un alma, rodeando el río, yo me veo ya devorada por un jabalí, creo que fue con diferencia lo mas duro del interrail, porque tenía hambre, frío, estaba calada y cansada y las puñ%t&ras cataratas no aparecían, encima empezamos a subir cuestas, había bancos a los lados del camino, pero no era día para parar y la lluvia estaba muy lejos de parar.

Al menos ante tan desolador paisaje nos lo tomamos con humor y empezamos a decir que éramos hobbits y que íbamos a tirar el anillo a las cataratas del Rhin y que íbamos “marcha hacia adelante” la terrible frase gafe…

Empezamos a encontrarnos a gente en bici, algo es algo, y después de 2,5 kilómetros bosque a través encontramos…¿las cataratas?, NO, el pueblo de las cataratas, donde paraba un precioso tren, en fin, nos reímos o lloramos, pues nos reímos que mas agua no.

La entrada a las cataratas es 1CHF por cabeza, es una birria de precio después de la tremenda caminata, entramos, ¡qué pasada de sitio!, recomendado al 100% te metes literalmente en la cascada, es precioso, y eso que el día no acompañaba precisamente, tras mojarnos un poco mas de lo que íbamos y hacer un reportaje fotográfico a las cataratas que ya quisieran muchos famosos en el hola vemos escondido un cartelito que señala Zug (tren en alemán) seguimos el caminito escondido y qué nos encontramos, que podíamos haber bajado en ese tren, ahorrarnos los 2 CHF y encima haber ido sequitas, a reírse toca que otra no nos queda, encima nuestros vecinos de tren están tomando chocolate calentito y queso…

Viene el revisor, pero mi billete de interrail da tanto asco/pena como yo y ni lo toca.
Volvemos a Zurich y nos quedan dos opciones comemos o tomamos café, no nos llega el dinero para comida, así que pillamos otro café aguado y nos comemos las barritas, tenemos frío, los pies calados y hambre, una gran combinación, los vagabundos tienen mejor pinta que nosotras. Sobre que no nos cabía mas agua de cintura para abajo (quechua patrocinó que estuviésemos medio secas, gracias a sus chubasqueros ¡viva!)
Decidimos ver Zurich, agua como no he visto caer en mi vida, el agua bajaba por las calles como ríos, nos metemos en las iglesias para huir del agua, por cierto curiosas las iglesias protestantes…
La ciudad es muy bonita, nos perdemos varias veces como siempre, pero yo tenía la idea de una ciudad mas gris y a pesar del día me gusta mucho, seguimos la guía que hemos conseguido y no vamos a lo loco para no perder el tren, el caso es que a las 7 y hemos visto la ruta de monumentos y no sabemos que hacer , pillamos las mochilas para cambiarnos y hacer tiempo sequitas en la estación, hasta el día siguiente no tenemos albergue porque vamos en el nocturno hacia Alemania.

El baño cuesta dinero y solo puede entrar una, no queremos cambiar dinero porque ya nos vamos y no queremos comernos las moneditas con patatas, nos subimos en el primer tren que pillamos (hacia Wintertur) para usar los baños del tren, nos cambiamos, yo directamente tiro los calcetines a la papelera del tren y meto los deportivos calados en una bolsa, grave error como vi mas tarde, al menos dejé los pantalones colgando de la mochila…

Volvemos a Zurich, pero ya no podemos mas del hambre y entramos en un supermercado de la estación a por dos bocadillos y pagar con tarjeta, peor al sacar la tarjeta encuentro un billete pegado de 10CHF juro en hebreo, pagamos los bocadillos y nos da para pillar dos zumos en una máquina (por eso del escorbuto y tal) y cenar al calorcito en la estación, por cierto muy curioso, había mucha gente de fiesta en la estación, incluso había un partido de algo Suiza-Brasil con gradas y entradas y todo. ¡Qué curioso es todo en Suiza!, nuestro tren hacia Salzburgo (luego teníamos enlace hacia Munich) está en dos vías a la vez así que nos toca preguntar localizamos el tren, localizamos nuestra cabina y nos encontramos a dos chinas hiperactivas que transforman los asientos en camas a la velocidad de la luz y que intentan hablar en un inglés mucho peor aun que el mío con nosotras, apenas pude dormir, era todo muy incómodo, no encontraba postura en el asiento, me chocaba con Rebeca si intentaba estirarme, me daba cabezazos con la ventana, en un momento que abrí los ojos vi no sin pena que ya no estábamos en Suiza, no se dónde sería pero vi, avenidas enormes, carteles blancos con letras negras, bloques cuadrados, ya no había casitas con ventanas de madera, banderas suizas, flores...

Estamos ya en Alemania

domingo, 28 de septiembre de 2008

crónicas del interrail 2008 (VII)


he andado liada esta semana y no he podido seguir con la historia del interrail, es lo que tiene un curro nuevo en algo en lo que no has estado nunca, que cuesta una barbaridad pillarle el truco, de todos modos aun me escaqueo de enseñar cámas de fotos, tengo que saber que decir primero, pero por lo demás bien, mis compañeros son muy majos y eso ya hace mucho en un trabajo.


pues nada, sigo con lo mio:


Día 9 (14/8) Basilea/Lucerna

Tras llegar a la conclusión de que una de las inglesas estaba haciendo cura de sueño, dejamos las sábanas al curioso personaje del albergue y nos marchamos rumbo a la estación, como nos dio tiempo de sobra a ver Basilea el día anterior hacemos cambio de planes y vamos a primera hora a Lucerna.

Lo primero reservamos el tren de Zurich a Munich no ser que nos pase como en Florencia que perdimos hora y algo, pero no, los suizos están mucho mejor organizados y no perdemos mucho tiempo, eso si, desconfiados si son porque secuestran la tarjeta hasta que firmo la factura.

Partimos rumbo a Lucerna, pero perdemos el tren, sale un minuto antes de la hora, hay que jorobarse que puntualidad mas exagerada, desayunamos café aguado y pillamos la tableta de chocolate mas barata y grande que vemos 5.50 CHF por 400 gramos de chocolate.

Tras acribillarnos el billete de interrail que ya está asquerosete con ganas, lo primero como siempre la oficina de turismo de la estación.

Rebe está picada porque siempre habla ella, que le vamos a hacer si mi inglés es una mierda. Pues nada, me toca a mi, eso si, quedo muy bien porque la señora era muy simpática y además se la entendía, da la impresión que hasta se inglés y todo, nos describe Lucerna como a “really small city” y tras eso nos pintarrajea el plano por todas partes, con lo que flipamos un poco pues menos mal que era “small”…

Vamos al albergue y de nuevo entramos en la zona industrial, eso si, los suizos como son muy cucos, tienen un puente que puedes saltar la zona industrial pasando sobre el lago, que por cierto las vistas son muy bonitas, como llegamos muy pronto nos permiten subir a las habitaciones a dejar la mochila, pero nos tenemos que ir y dejar el DNI de Rebeca, porque la reserva está a su nombre, con lo que va indocumentada, menos mal que tiene el de conducir que en una mala sirve…

La “really small city”, es la segunda ciudad mas bonita que he visto nunca, muy muy muy cerquita en el ranking de Berna, pasamos lo primerito por el puente, que es precioso y está lógicamente atiborrado de turistas, además hace un día medio soleado y con calorcito. El puente en cuestión tuvo un incendio gordísimo en el 1993, que destruyó mas de la mitad, lo han reconstruido, pero por desgracia las pinturas del interior se perdieron en su mayoría y han dejado metacrilatos sustituyéndolas, una pena…

Tras comprobar que el casco viejo es una pasada de sitio con casas de cuento y millones de tiendas carísimas haciendo un alarde de fuerza subimos a ver las murallas, menuda
cuestecita….
Como llegamos con la lengua fuera nos zampamos el chocolate para recuperar fuerzas, que por cierto estaba buenísimo, o era el hambre, no se y menos mal porque nos encontramos con un montón de escalones empinados para subir a la muralla, eso si, la vista desde la muralla una pasada, ¡qué bonito es Lucerna!, aunque para variar empiezan a asomar sobre las montañas unos nubarrones muy feos y muy negros.

Decidimos ir a ver el monumento del león, que está en la otra punta antes de que se nuble y diluvie, que ya nos conocemos como se las gasta Suiza con la lluvia y de camino nos encontramos con una legión de orientales sacándose fotos con los cisnes, anda que no habrá nada mejor…

El monumento es una pasada, pero tenemos un error de cálculo, esta vez no nos perdimos, por una vez, pero al llegar no había nadie, nos quedamos mirando al leoncillo y el estanque y leyendo los cartelitos y aparece una horda de turistas que se plantan en medio y no dejan hacer una foto, pues nada, nos sentamos en un bordillo y a esperar tranquilamente, en estas que vemos pasar una parejita con pinta de españoles (yo pensaba que no, pero se nos diferencia a leguas) y en lo que estamos agudizando oído para ver si son españolitos o no, aparece el resto de la familia con un chico que tiene una camiseta de Camarón, vale, duda despejada.

Tras el reportaje de rigor, nos hemos acabado de ver la ciudad, ya es por la tarde y está refrescando, vamos al albergue y aunque nos cuesta un triunfo entendernos, pagamos y subimos a la habitación, nos encontramos con una australiana muy simpática que nos enseña las cosas que ha comprado y nos comenta que Suiza es cara, el caso es que a las 6 se mete a leer a la cama y nosotras le dejamos en la habitación para no molestar y decidimos ir a Zug que está cerca y parece bonito.

Antes de salir del albergue me doy un susto muy gordo con la cámara, se me resbala cuando estoy hablando por teléfono y estampa en el suelo, eso si, con la funda puesta (la distancia sería como de 20 centímetros de caída o así, que se ha llevado golpes mas gordos) total, salen las pilar por un lado la tapita por otro y la chapa de dentro por otro, aparte se queda el filtro incrustado en el objetivo de la cámara, tras una dura pelea gano yo y la cámara queda aun mas ruinosa pero en funcionamiento y con la pila amenazando acabarse, pues poco mas menos como estaba antes…

El tren hacia Zug tiene unas siglas raras y no sabemos si tenemos que pagar, así que vamos a las taquillas y tenemos un serio problema de comunicación, entre que el chico no escucha lo que decimos y nosotras no entendemos mucho lo que dice, nos manda ir a por el tren que va a salir, pero no queremos eso, ya lo vemos en los carteles, es si vale el billete, pregunta a Rebeca si es rusa y ya desistimos de ir a Zug, el tren lo íbamos a perder, son las 6 y pico y se está poniendo realmente feo el día…

Decidimos dar un paseo sin rumbo fijo y nos encontramos con un ajedrez gigante y un gato clavadito a Fausto pero en listo, debe de ser su primo suizo, no puedo hacerle una foto porque está debajo de unas bicicletas intentando cazar, no voy a molestar a familiares de mi gato.

Pasamos por los jardincillos de al lado del lago y vemos la zona de los chavalillos que van de malotes y la zona donde están los mas mayores haciendo deporte, madre mía los suizos…

Ya como empieza a anocheces nos retiramos, como la australiana está felizmente roncando (literal, parecía un oso) nos duchamos y vamos en busca de comida, se hace de noche y no encontramos nada, aprovechamos por primera vez la cocina del albergue y compramos fideos chinos para poder comer algo en caliente, cuando vamos a ir ya a dormir, empieza a diluviar como solo sabe hacerlo en Suiza, cotilleamos desde la ventana a los chavales que estaban todavía pro el parque que huyen despavoridos y nos metemos a dormir, ahora tenemos también a una francesa (creo), pues nada, a dormir a ver si descarga tanto por la noche que ya no cae mas al día siguiente…
p.d- la foto es del puentecillo...

domingo, 21 de septiembre de 2008

extremoduro en aranda


voy a saltarme el coñazo del interrail para explicar el bonito concierto que el grupo de ese (ex?)yonki llamdo roberto iniesta dieron en aranda de duero, extremoduro

por poner en antecedentes:

una que ya tiene una cierta edad y ha visto ya muchos conciertos en su vida, vió a estos fulanos en el año 94 en logroño en las fiestas de san mateo, recién sacadito el pedrá, y fue mi primer concierto, lo cierto es que extremo nunca me han acabado de gustar, me pasa como con marea, la fuga y todos estos, para mi gusto los veo algo flojines, pero tras una semana pensandomelo, al final me decidí a ir, la entrada me parecía un robo, pero el robe tiene una pata en la tumba y no vaya a ser que se muera y no los haya ido a ver...

tras ir a recoger al curro a una amiga que ha cambiado turnos en la fábrica y ha hecho la de dios para poder ir, llegamos a aranda, aparcamos y como no se puede meter bebida (lógico) en el recinto y no te dejan salir una vez entras (QUÉ???!!!) decidimos tomarnos fuera unas cervezas que habíamos llevado, no ibamos a quedarnos de fiesta porque había gente que curraba el sábado y no ibamos a ponernos hasta las cartolas, aparte si bebes no conduzcas.

entramos a eso de las 11 aunque la entrada ponía a las 10, pues que bien... el caso es que a y 15 o asi empiezan, salen y empiezan fuerte, yo no tengo nada suyo desde el agila (cintilla original entre otras), con lo que si las canciones no son viejas no se cuales son, pero tocaron deltoya fijo, bien por cierto, y a partir de ahí se jodió el invento...

ahora como todos somos unos señores dignos y respetables igual hasta nos venden la moto de que limpios de pecado y vicios pues no se toca porque hay un grupo de unos 20 crios del pueblo vestidos de peña que están desde fuera del recinto viendo el concierto de pena (si no veía yo desde dentro y al lado del chiringuito del sonido...), pataleta de niño pequeño y a la mierda.

según el drogadicto, ahora gran poeta y ser culto, estaba defendiendo sus derechos y los de toda la gente que ha pagado la entrada. no me toques los pies, en vez de 20 crios haciendo el tonto y que posiblemente se hubiesen pirado a la verbena el veía billetitos de euros.
a mi no me molestan y si no te llega para vicios puedes probar levantarte a las 5 de la mañana cosa que dudo que hayas hecho en tu vida por lo poco que te importa el sudor ajeno y trabajar como un perro como hacemos los demás.
yo he pagado y quiero ver el concierto, a mi me pagan en el curro y me exigen que rinda, a eso se le llama ser profesional, un poeta debería saberlo.
los precios de la barra de flipar, la cerveza a 6 euros, el calimocho agotado y cubata a 15 euros, pues que bien...

después del numerito de llamar a la policía,(que estuvo tremendamente coherente y chapó por ellos, que se podría haber montado buena ) y echar a los crios DE LA CALLE "este estado policial tiene que acabar...[extremo dixit]" empieza de nuevo, a mi ya me hervía la sangre por la infamia , pero aun así y después de gritar pesetero hasta quedarme medio afónica siguió el concierto.

al igual que a mí a mas gente le hervía hasta los intestinos por lo que salieron fuera entrada en mano a ver el concierto, y ahí el que "se estaba haciendo una carrera y no era en la universidad [extremoduro dixit]" , dice muy digno, descanso.

yo de cuadros, descanso???, para qué??? esto es una verbena?? pues ya es cara la verbena... al menos evaristo de la polla, mucho mas digno y profesional que este despojo humano que es el señor iniesta, en los descansillos que hace reconoce que se va a empolvar la nariz....

a la 1 no han salido, mosqueo general, la gente curra, no como tu desgraciado, yo reconozco que entro en modo matar, le llamo de todo menos guapo, insisto en salir fuera, reconozco que su madre era una santa pero el es un hijo puta.

en lo que yo estoy cagandome en sus muelas sale uno de la organización, "roberto no sale hasta que la gente de ahí fuera no se vaya", los de fuera entrada en mano y en alto, los de dentro abucheando y gritando manos arriba esto es un atraco "pues hasta que no esté todo el mundo en las zonas habilitadas" desde dentro hijos de puta y peseteros y ya la gran frase, "pues os devuelven el dinero..."

aquí alguno se chinó y dos vallas pasaron a mejor vida, pero por suerte nada mas.

ya con al vena del cuello a punto de ebullición leo las condiciones de la entrada si hay medio concierto no se da el dinero, ummm me da que no vemos un duro, pero por mi que se meta los 22 euros por el culo, por la vena o por donde le de la realísima gana, que al menos están ganados honradamente y no por estafar como él.

por lo visto, ese personajillo llamado roberto iniesta no entiende mucho de cuentas una vez que se le acaban los dedos, pero había mas de 5000 personas con entrada, hasta se puede ser rober y ver que es mucha pasta.

salen de nuevo, pitadas, cachis volando e incluso una botella que por desgracia no acertó en su objetivo aunque no hubiese pasado nada, cabeza hueca no sufre.

cobarde como solo puede serlo él, toca canción tras otra sin descansos para no oir los insultos, especialmente gratificante la canción de so payaso, donde todo el mundo gritaba el estribillo y le señalaba, muy técnicos si, pero si quiero oir sonido perfecto me pongo en mi casita cómodamente sentada un cd y si quiero ver algo técnicamente perfecto y a mucho nivel me voy a ver a alexi laiho de children of bodom, que para eso es de los mejores guitarristas del mundo y no a un (ex?) yonki descerebrado al que se le va tanto que ya no sabe ni lo que dice la mitad de las veces.

el cobarde huye y acaban el concierto en instrumental mientras el se subía en la furgoneta, bien campeón, que grande eres...

no puedo hacer nada para sentirme mejor asi que quemo la entrada y al llegar a casa tiro mis cintas, es verdad que no van a notar que yo les odie, ni que jamás compre nada suyo, ni les vea jamás en concierto, pero nunca se meterá mierda a costa de mis riñones y mis madrugones...

he visto a reincidentes romper una cuerda del bajo, a def con dos quedarse sin luz, a s.a con problemas de sonido que no se oía nada, a eskorbuto con solo uno vivo mas un idiota de cantante, al batería de a palo seko caerse de borracho encima de la batería, a uno de dover dando saltos todo puesto en pelota picada, a piperrak confundirse de canción.....de ahí hasta lo que parece imposible, el batería de apocalyptica confundiéndose, pero jamás, jamás, jamás vi un concierto tan sumamente malo y con la gente mas enfadada que este y de verdad que he ido a muchos.

nunca mas SO PAYASO

aprende técnica si es lo único que quieres mostrar, igual aun no eres demasiado viejo aunque le saques casi 30 años aquí al mozo:


que tengas lo que te mereces cabrón

martes, 16 de septiembre de 2008

crónicas del interrail 2008 (VI)

hoy me voy a poner mas pesadita si cabe para acabar antes la historia del interrail.


por cierto, igual consigo curro que me han llamado de fotoprix para una entrevista y ha ido bien, a ver si hay suerte y si no pues nada, a buscar otra cosa, que algo tiene que salir.


Día 7 (12/8) Interlaken/Berna/ Lausanne

Nuestras entretenidas compañeras coreanas tuvieron el bonito detalle de despertarnos a las 7 cuando ellas se levantaban a echarse en la cara todos sus potingues que no son pocos por cierto, que barbaridad…

Cuando al fin se marchan nos levantamos a mirar por la ventana por si podemos subir al Jungfraujoch, pero nuestro gozo en un pozo, está muy nublado y con niebla relativamente baja, cambio de planes, opción B, recorrer media Suiza para ir al sureste, Ginebra está excesivamente lejos y tampoco queremos encontrarnos de morros al acelerador de partículas, que se ve que solo yo lo veo como un peligro muy gordo (pero yo soy de letras, eso es brujería).

Descubrimos que tenemos compañeras que llegaron por la noche con unos maletones que ocupan media habitación (ni taquillas ni cerrojos en la puerta), bajamos a desayunar de nuevo pan, café aguado, con las tarrinas esas que hacen de leche, queso y mermelada, el primer día estuvo bien, pero ya nos cansamos de pan…

Legamos a la estación y como queda un ratito me meto en la tienda de la estación a comprar unos sellos para mandar unas postales (a mi gato que no es que esté loca, es una broma que siempre hago cuando me voy de viaje, a la esquirol que se rajó en el último momento para darle envidia, a una amiga que es su cumpleaños y a mis excompañeras de curro), total que tengo yo todo preparadito para hablar en mi estupendísimo inglés a la dependienta, pero la moza me contesta en alemán. Probablemente si no hubiese sabido nada de alemán no hubiera tenido ningún problema, pero ay madre, me bloqueo, se me va a la porra mi discursito en inglés, ya no se en qué contestar y ante las dudas empiezo a hacer gestos de molino desacompasado, parecía que estaba haciendo el baile del pañuelo, la chica me mira toda flipada y me dice: Spain?.
Ya me entra la risa y la digo que si con la cabeza, se ve que los españolitos debemos de montar siempre el número, pero que buen inglés tenemos en su mayoría, ainssss. Por supuesto que tampoco me sale cuatro y se lo digo con los deditos, ya me entra la risa y la chica que se estaba conteniendo por educación ya tampoco se reprime y empieza a reírse, por lo menos la entretuve un poco que tenía pinta de seria y aburrida…

El tren es un IC y es una pasada de tren de dos pisos, tenemos que hacer transbordo en Berna, aparece el revisor, que en estos trenes si hay y empieza el suplicio del pobre billete de interrail, le pican, y la tinta Suiza no se que lleva pero se pueden hacer tatuajes con ella…

Llegamos a Berna sin problemas y hacemos cambio de tren, hay mucha gente y todos muy altos y con prisa, tenemos que andar esquivando a gente para que no nos arrollen.

Camino a Lausanne empieza a llover a lo salvaje, pero el paisaje desde el tren es espectacular, si es que hasta la lluvia le queda bien a Suiza, todo es precioso, aparece el revisor y al ver los billetes de España, nos dice buenos días y buen viaje, qué maja es la gente, así da gusto…

Llegamos a Lausanne y sigue jarreando, nos ponemos el chubasquero y decidimos bajar al lago, hace frío, llueve a cántaros y de cadera para abajo estamos caladas, de remate, hay niebla en el lago y no se puede ver nada, buscamos algo para tomar un café y entrar en calor y no encontramos mas que restaurantes, nos empezamos a agobiar, vemos un supermercado y nos metemos a comprar comida, bocadillo frío y un pastelito recién hecho caliente de postre.

Nos ponemos en la puerta a comer cerca de un vagabundo y enseguida tenemos nuestra propia tribu de gorriones que aceptan hasta comer de la zapatilla, hasta los gorriones suizos son confiados, el vagabundo nos mira, se levanta y en vez de pedirnos dinero que es lo que todo el mundo pensaría, cuenta las moneditas del bolsillo y entra a comprarse un pastelito, le hemos dado envidia, qué país mas extraño…

De regreso al tren encontramos al fin una cafetería, nos clavan dos euros por cada café, pero al menos estamos sentadas al calorcillo y nos secamos, no han estado mal invertidos.

Intentamos ver Berna, pero allí también jarrea, además es hora punta y los trenes van a rebosar, esquivamos para salvar la vida que los suizos son muy altos y nos dicen algo de teléfono pero no entendemos, ya lo entenderíamos mas adelante…

Nos toca ir de pie hacia Interlaken, y poco antes de llegar deja de llover, a buenas horas, vamos al albergue a cambiarnos, ducharnos, dejar la ropa a secar y a despotricar de las coreanas tan simpáticas que nos han despertado, una de las chicas de los maletones está allí y después de mucho rato nos pregunta que de dónde somos en perfecto castellano., muy bonito, nos entiende, pero prefiere escuchar la conversación primero, son americanas, pero ha vivido en Madrid y su madre es venezolana, quedamos en bajar luego con ellas por la noche a tomar algo en el bar del albergue, ellas dice que se van acostar pronto porque van a Paris (americanos…) y nos vamos en busca de comida.

No encontramos nada comestible económico y no queremos mas hamburguesas, vemos el casino de Interlaken (desde fuera, claro) y la zona de los jeques y su séquito de mujeres vestidas de riguroso negro y tapadas todo menos los ojos, empieza a llover de nuevo y volvemos al refugio a cenar unas barritas energéticas salvavidas.

Las americanas no llegan y nosotras preparamos las mochilas para salir pronto y nos acostamos.


Día 8 (13/8) Interlaken/Berna/ Basilea

Nos levantan las [censurado] coranas con sus potingues otra vez, empiezo a odiarles.
Aunque parezca increíble el cielo está azul, que rabia, al menos en las cumbres hay niebla, tampoco hubiéramos podido subir.
Pillamos las mochilas, las americanas están fritas, han perdido el tren, bueno, ellas sabrán y bajamos a desayunar, Rebeca cambia el desayuno del pan por el de los pajaritos, muesli y un plátano, yo pillo el del pan y me guardo en el bolso, estamos en modo vagabundo…

Cuando estábamos en la estación, vemos pasar a las americanas, a buenas horas. Camino a Berna viene el revisor mira el billete y ya está, en la siguiente parada, viene una chica mira el billete y lo pica, mas tinta indeleble, estupendo, ya entiendo lo del queso gruyere.

En Berna, damos un par de vueltas por la estación hasta que nos orientamos, dejamos las mochilas y vamos a turismo en la misma estación, nos dan un planito y nos explica un poco por dónde ir.

El día es precioso y la ciudad mas, de las ciudades que he visto en mi vida, creo que es la que me ha parecido mas bonita, igual fue el sol o los suizos trajeados, no sabría decir, pero entiendo porqué es patrimonio de la humanidad. Es increíble. Lo que no me hizo mucha gracia fue el foso del oso, pobre animal.
Vimos la casa de Einstein, había que pagar 10CHF y no entramos, si supiésemos que nos íbamos a volver igual de inteligentes si los hubiésemos pagado, pero solo íbamos a ser mas pobres.
La catedral estaba con andamios, pero el parquecillo de detrás tenía unas vistas exageradas de bonitas, hay restaurante, pero nuestra economía no nos lo permite. Nos tomamos un café, eso si.
A pesar de lo bonita que es, nos vemos la ciudad en 2 o 3 horas y porque nos parece tan espectacular que cada dos pasos estamos parando, además no se oyen coches, los que hay, si vas andando por la carretera en el casco histórico porque las aceras son estrechitas, van a tu ritmo sin pitarte ni nada hasta que te das cuenta y te retiras, el transporte urbano son trolebuses eléctricos y no hay humo de tubo de escape, todo está lleno de banderas suizas, pero es que queda bonito, es mas, ya no se si fue delirio mío, pero juraría que me olía a suavizante por las calles y hasta oíamos a alguien tocar el piano desde una casa, si de verdad existe el paraíso se llamaría Berna…

Aunque es pronto vamos rumbo a Basilea, al menos podremos dejar las mochilas. Y ahí descubrimos que Rebeca se ha dejado los papeles de los albergues en Florencia, bueno, tampoco pasa nada, es cuestión de entrar en Internet y sacar de nuevo una copia de las reservas, pero de momento estamos algo pilladas, por lo menos sabemos el nombre del albergue, siempre se puede preguntar.

Como siempre acabamos teniendo una suerte tremenda, en uno de los panfletillos de la oficina de turismo de la estación viene la dirección del albergue y vemos en el mapa de la ciudad que nos dan que está muy cerca. Empezamos a andar y ¡oh sorpresa! Dónde debería de haber un albergue hay una especie de nave industrial con pinta de ocupa, con un par de bares, una llamémosla galería de arte alternativo y una cosa rara que hacen actividades para los niños, al fondo vemos el cartelito del albergue, es raro pero la verdad es que el ambientillo es muy chulo.

El chico que lleva el albergue, es muy curioso, muy pintoresco (si llega a ser Ámsterdam no hubiese dudado…), muy simpático y su inglés es tan malo que le entendemos perfectamente, nos da unas sábanas muy feas y nos manda para la habitación, por cierto la consigna era la barra del bar/recepción, porque a su espalda tenía apiladas un montón de mochilas de mala manera…

Dejamos las cosas, hacemos la cama de sábanas feas y nos vamos a ver la ciudad, después de Berna, nada puede ser bonito, pero Basilea no está nada mal, aunque es distinto a lo que llevamos visto de Suiza, a mi me recuerda a Alemania, debe de ser porque está muy cerca de la frontera y es una ciudad industrial, ahí me llevo el susto, se me están acabando las pilas de la cámara y ya cuestan una pasta en España,¡me voy a dejar el sueldo en dos pilas en Suiza!!
La catedral es muy curiosa, es de color rojo, y tiene unas vistas preciosas, hay un barrio de cuento, me da la sensación de que de un momento a otro van a pasar Hansel y Gretel y van a pegar un mordisco a una de las casas. El ayuntamiento es una pasada, también en rojo con pinturas y esculturas medievales en el interior, unas gárgolas peculiares con forma de cerdo y te puedes meter hasta la cocina como quién dice, qué confiados son estos suizos.
Cruzamos el río y damos un paseo por la orilla, la gente se baña y se pasea por media ciudad en bañador, cosa que nos choca mucho, vemos también a muchos descalzos, otros tomando el sol y varios comiendo, que son los que mas envidia nos dan, porque están delante de nuestras narices zampándose un pollo asado.

Descubrimos lo del teléfono, un chico pidió un teléfono a un grupillo de chicas que estaba cerca nuestro, una se lo dejó hizo una llamada y aunque no entendí ni torta (es alemán suizo es extraño pare alguien que solo tiene primero de la escuela de idiomas), deduje que le dijo algo así como llámame a este número, colgó le llamaron y estuvo hablando un ratillo, le devolvió el teléfono a la chica y se fue tan felizmente y tan descalzo. Eso era los que nos pedían en Berna, debe de ser algo normal en Suiza, yo miraba como una paleta toda la historia…

Nos perdemos de nuevo (la marcha hacia adelante no funciona mucho) y eso que llevamos plano, un señor trajeado con el maletín del portátil nos rescata y nos manda para la zona turística, por cierto que nos habla en alemán, pero es tan expresivo y habla tan despacio que le entendemos perfectamente, qué maja es la gente.
De camino encontramos una iglesia preciosa, en un barrio residencial igual de bonito, a la que sacamos un montón de fotos.

Empieza a anochecer y a refrescar, vamos hacia el albergue, de camino nos encontramos con la embajada y pensamos en entrar a pedir comida en condiciones, al final en la estación entramos en un supermercado a comprar los bocadillos mágicos, yo por cambiar pillo una ensalada y decidimos coger una cosa de pasta también que era lo mas barato, y por error una botella de agua con gas que ponía natural (¡ja!), entre el agua con gas, los ventanones gigantes y ni una persiana…

Me zampo lo mío, Rebeca dice que la pasta sabe a rayos y me la regala porque yo me he comido la mía a la velocidad del rayo, total pruebo la suya y sabe a gasolina, el caso es que no está caducado, el estómago de Rebeca empieza a hacer ruidillos y decidimos que está envenenada.

Regresamos al albergue a ducharnos y nos encontramos con compis, estas parecen inglesas, antipáticas y de las que se meten a la cama a las 7 con un libro, en fin…
Al salir de la ducha me fijo en un cartelito y reafirmo que el chico del albergue es todo un personaje, son fotos suyas limpiando las duchas y los baños para que veas que todo está limpio…

Nos metemos en Internet para buscar las direcciones de los albergues y dar señas de vida vía mail, contando la experiencia de la pasta envenenada y de lo bonito que es Suiza y lo maja que es la gente.

Nos retiramos a dormir, no vaya a ser que molestemos la lectura de nuestras compañeras, seguimos sin suecos…




p.d- la primera foto es de berna y la segunda del ayuntamiento de basilea por dentro